lunes, 8 de abril de 2013

¿CÓMO MANEJAR EL RESENTIMIENTO?

El resentimiento no daña a la persona contra la cual usted mantiene esta emoción, todo lo contrario, el resentimiento lo está comiendo por dentro a usted. -Norman Vincent Peale.

¿Qué es el resentimiento?
El resentimiento es:
*Sentir hostilidad contra una persona o un grupo que consideras que te ha tratado mal.
*Ira no resuelta sobre un acontecimiento negativo que te ha sucedido.
*Enfurecimiento, agitación emocional que sientes siempre que se habla de una determinada persona o acontecimiento.
*Incapacidad para perdonar, incapacidad de dejar pasar y olvidar.
*La base de la desconfianza y sospecha que sientes al tratar con personas o acontecimientos que te produjeron dolor en el pasado.
*Dolor emocional no resuelto que sientes cuando no logras aceptar una pérdida.
*El malestar sentido después de gastar mucho esfuerzo y energía para alcanzar algo que finalmente pierdes.
*El resultado de pensar que fuiste una víctima de un trato injusto sin la resolución del problema.
*El sufrimiento prolongado y en silencio cuando una expresión abierta de dolor es indeseada.
*El rencor hacia una persona o grupo que consideras que te han impedido lograr ciertas cosas.
*Sentirse ofendido pero guardar silencio cuando crees que una persona o un grupo ha ignorado o negado tus derechos.
*En ocasiones da lugar a depresión.

El resentimiento es como tomar veneno esperando que la otra persona muera. Carrie Fisher.

¿Cómo se manifiesta el resentimiento?
Cuando una persona siente resentimiento hacia una persona o un grupo:
*Pone mala cara silenciosamente en su presencia o ante la mención de su nombre.
*Se siente mal cuando la música, una película, o un programa de televisión le recuerda las interacciones desagradables que ha tenido con ellos.
*Habla de una manera burlona o degradante de ellos.
*Tienen pesadillas o pensamientos desagradables sobre ellos.
*Se ve bloqueado en sus esfuerzos de crecimiento personal sin saber por qué.
*Se siente furioso sin razón aparente.
*Se siente deprimido, abatido, y se encuentra a sí mismo entrando en círculos cuando intenta superar estas sensaciones negativas.
*Evita mencionar o discutir cualquier tema que esté relacionado con su último enfado o malestar acerca de esas personas.
*Aprieta los dientes y sonríe cuando realmente desea gritar al oír hablar de esa persona.
*Finge entusiasmo por estar con esa persona cuando en realidad preferiría no saber nada de ella.

El resentimiento es una carga que es incompatible con el éxito. Siempre sé el primero en perdonar y siempre perdónese a si mismo primero.  Dan Zadra.

¿Cómo se desarrolla el resentimiento?
El resentimiento puede ser el resultado de:
*Aceptar pasivamente un trato negativo de otras personas, sin expresar nunca sentimientos negativos.
*Aceptar hacer algo por otros a pesar de tener la sensación o creencia de que se están aprovechado de ti.
*Intentar que otros conozcan tu punto de vista y que no hagan caso o nieguen la verdad o la sabiduría de lo que estás diciendo.
*Ver que otros que no han trabajado tan duro como tú tienen éxito y pensar que no merecen el éxito que han tenido, que deberías tenerlo tú.
*No obtener reconocimiento por un buen trabajo o capacidad mientras que sí reconocen el trabajo de otros.
*Trabajar duro y que otras personas te impidan tener éxito o alcanzar tu meta.
*Que alguien a quien has intentado complacer te rechace.
*Mantener una relación imposible con alguien donde tanto si haces lo que quiere como si no lo haces, obtienes un resultado negativo.
*Verse humillado o avergonzado por una persona cuya meta era rebajarte.
*Ser constantemente rechazado, desaprobado, no aceptado, y abandonado por otros.
*Ser objeto de discriminación o prejuicios.
*Ser ignorado, despreciado, y rechazado por una persona o grupo por quienes hiciste sacrificios.
*Que alguien a tu cuidado sea tratado injustamente sin que tus peticiones de parar sean tenidas en cuenta.
*Intentar complacer a una persona lo mejor posible pero que tu conducta nunca sea "lo bastante buena", hagas lo que hagas.
*Darte cuenta de que siempre eres quien hace el esfuerzo por llevar esa relación adelante, y que cuando paras, la relación se acaba.
*Hacer todo lo posible por salvar una relación, pero la otra persona la termina bruscamente.
*No tener nunca la ocasión de conseguir una reparación por el daño que has sufrido.

Aquellos que están libres de pensamientos de resentimiento viven en paz.  Buddha.

¿Cuáles son los efectos negativos del resentimiento no resuelto?

Cuando no has logrado resolver tu resentimiento:
*Te muestras hipersensible o con los nervios de punta cuando te recuerdan la persona o personas implicadas.
*Tiendes a negar cualquier sentimiento de ira u odio hacia esa persona.
*Te sientes provocado o encolerizado cuando ves que las personas contra quienes guardas resentimiento son reconocidas por sus logros.
*Te recriminan tu actitud hostil, cínica, y sarcástica, la cual se convierte en una barrera entre tú y las personas con quienes deseas establecer una relación sana.
*Te quedas estancado en tu desarrollo personal.
*Rechazas todos los intentos de los demás para conseguir que trabajes en el perdón y olvidar ofensas y daños pasados.
*Resistes todas las tentativas de empujarte a seguir con tu vida, incluyendo la sugerencia de que tienes un asunto pendiente con personas de tu pasado en el que deberías trabajar.
*Encuentras difícil abrirte y confiar en otras personas, especialmente en nuevas relaciones.
*Encuentras duro creer que no serás reconocido por tu capacidad, valor, y logros.

Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta. Facundo Cabral

¿Qué pensamientos irracionales se encuentran en la base del resentimiento?
Los pensamientos irracionales son pensamientos no constructivos que dan lugar a emociones negativas muy intensas y desagradables. El resentimiento suele ir acompañado de ese tipo de pensamientos que lo generan, intensifican y mantienen a lo largo del tiempo sin lograr resolverlo satisfactoriamente y seguir adelante con nuestras vidas.
*No importa lo que haga; nunca es lo bastante bueno, así que para qué intentarlo.
*La gente va a por mí, así que los rechazaré antes de que me rechacen a mí.
*No tiene sentido resolver temas pendientes con personas de mi pasado que me trataron mal.
*El trabajo duro, una vida correcta, y tratar a la gente con justicia es una pérdida de tiempo; no recibes nada a cambio.
*No hay manera de que pueda perdonar u olvidar.
*No lograré nada de lo que intente. Siempre he perdido hasta ahora.
*Estoy destinado a ser un perdedor o un fracaso.
*Mi vida al menos debería ser justa.
*Es mejor poner buena cara y aguantar; nunca conseguiré nada con un acercamiento abierto y honesto.
*Nunca me han dado un respiro en el pasado; ¿por qué debo ahora esperar algo diferente?
*Lo que determina tu éxito es quien conoces y no quién tú eres.
*¿Por qué esa gente con poco talento, que trabaja menos, y lucha poco, siempre parece salir adelante mientras que yo sigo estancado?
*El precio del trabajo duro y del esfuerzo parecer ser el fracaso y decepción para mí.
*Son todos iguales; ¿por qué intentar ganar su amistad o caerles bien?
*Nunca cambiará; por qué intentar cambiar la situación entre ellos y yo.
*Siempre hay gente con más talento, más atractiva, y más competente esperando ocupar mi lugar.

El resentimiento, la crítica, la culpa y el miedo aparecen cuando culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias. Louise Hay

¿Cómo puedes superar el resentimiento?
Las técnicas que puedes utilizar para librarte del resentimiento incluyen:
*Admite que existe resentimiento sin resolver detrás de tu actitud hostil, cínica y sarcástica; y decidir librarte de él.
*Trabaja en tus sentimientos de ira hacia esas personas.
*Escribe una carta en la cual detalles todas las razones de tu resentimiento pero sin enviarla.
*Identifica los desencadenantes del resentimiento (recuerdos, situaciones, pensamientos) y trabaja para disminuir su impacto.
*No te quedes rumiando tus pensamientos de rencor. Concéntrate en una tarea diferente y absorbente.
*Trata de ver las cosas desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, puedes intentar adoptar los puntos de vista de todas las personas implicadas. Así tendrás una visión más amplia y realista.
*Puedes tratar de perdonar, aunque no tiene sentido que te esfuerces en perdonar si no lo deseas. Empieza por esforzarte por aceptar que la vida es muchas veces injusta con todos y tú no vas a ser una excepción.
*Considera toda tu vida y todo lo que te sucede, bueno o malo, como una serie de misiones o trabajos a realizar. Unos serán agradables y otros serán desagradables y dolorosos, pero de todos podrás aprender algo que te ayude a crecer.
*Trata de mejorar tu autoestima y sensación de valor personal. En vez de centrarte en el comportamiento de la otra persona y el mal que te hizo o en lo que debería hacer ahora para remediarlo, trata de centrarte en ti y en lo que puedes hacer tú por mejorar tu vida de cara al futuro.
*Pide ayuda a amistades o familiares. Comparte con ellos tus sentimientos y pídeles que te den un toque cuando te deslices hacia el resentimiento.
*Cambia los pensamientos sobre lo injusta que es la vida o la mala suerte que tienes por pensamientos de cambio, esperanza y un futuro mejor. Cultiva el optimismo. Que las cosas te hayan ido mal hasta ahora no quiere decir que te vayan a ir mal siempre.
*Utiliza autoafirmaciones y visualizaciones. Ten preparadas determinadas frases o imágenes mentales para los momentos en que aparezca tu resentimiento y repítete esas frases. Por ejemplo: "Me da igual por qué lo hizo, tengo cosas más importantes en qué pensar y gastar mi energía, así que no voy a estancarme con esto". Después recurre a alguna actividad que te ayude a sacar el tema de tu mente.
*Plantéate la posibilidad de hablar con la persona implicada y decirle cómo te sientes.
*Recupera actividades o proyectos que dejaste inacabados o que nunca llegaste a emprender aunque lo deseaste.

Si tú abandonas y, en contra de tu propio interés, haces lo que quiere la otra persona, tarde o temprano nacerá dentro de ti el resentimiento. Y entonces, sólo es cuestión de tiempo el que tú, consciente o inconscientemente, encuentres la manera de vengarte de la otra persona. Spencer Johnson

Cinco pasos a seguir para superar el resentimiento
Paso 1:
Para superar el resentimiento hacia una persona o grupo primero necesitas identificar quiénes son y lo que te hicieron.
Para ello responde por escrito a las siguientes preguntas:
A. ¿Hacia quién de mi pasado o presente guardo algún tipo de resentimiento?
B. ¿Qué hizo cada una de estas personas para lastimarme u ofenderme?
C. ¿Hasta qué punto pueden estas ofensas ser reales o imaginadas? Es decir, ¿hasta qué punto estoy siendo realista?
D. ¿Qué efecto ha tenido el resentimiento específico contra cada una de estas personas en mi actitud sobre mí y mi futuro?
E. ¿Qué tan bloqueado estoy en mis esfuerzos hacia el crecimiento personal por el resentimiento que guardo hacia cada una de estas personas?
Paso 2:
Una vez que hayas identificado a cada persona hacia quien guardas resentimiento y cómo este resentimiento te ha afectado, necesitas desarrollar una nueva manera de mirar tu vida pasada, presente y futura. Para hacer esto contesta por escrito a las siguientes preguntas:
A. ¿Qué pensamiento irracional estoy manteniendo debido a mi resentimiento?
B. ¿Cómo el hecho de librarme del resentimiento me ayudará a desarrollar un sistema positivo de creencias en mi vida?
C. ¿Cómo puedo trabajar mi ira para manejarla de un modo adecuado?
D. ¿Qué me impide expresar mi ira de un modo asertivo y adecuado?
F. ¿Qué nuevos comportamientos necesito desarrollar para expresar adecuadamente mi ira y librarme de este resentimiento que se lleva mi energía?
G. ¿Qué nuevo pensamiento racional necesito desarrollar para superar el impacto negativo de mi resentimiento?
H. ¿Qué efectos positivos tendrá en mi vida el hecho de librarme de mi resentimiento?
I. ¿Qué nuevo comportamiento necesito desarrollar para asegurarme de que no se presenta de nuevo el resentimiento?
J. ¿Qué nuevas actitudes necesito desarrollar después de librarme del resentimiento?
Paso 3:
Ahora que has considerado un cambio en tus actitudes y sistema de creencias, puedes hacer lo siguiente:
A. Escribe en tu diario una carta (que nunca enviarás) a cada persona hacia la que guardas resentimiento. En ella enumera todas las ofensas reales o imaginadas.
B. Explica porqué consideras que esa persona te trató mal. ¿Es un maltrato real o imaginado? ¿Es un maltrato objetivo o depende del punto de vista de cada persona?
C. Perdona y/o olvida las ofensas, déjalas en el pasado al que pertenecen y mira hacia el futuro.

No tengo tiempo para odiar a los que me odian, porque estoy ocupado queriendo a los que me quieren.

Fuente:

lunes, 1 de abril de 2013

Ejercicio de autoaceptación: Combatir el miedo


¿De dónde procede el miedo y por qué unos tienen más miedos que otros?
El miedo procede del pensamiento, es decir, es generado por la mente a raíz de un juicio que uno realiza acerca de una situación determinada, en función de una conclusión negativa o pesimista a la que llega. Los pesimistas tienen, necesariamente, más miedo que los optimistas. Siendo esto así, uno puede concluir que el miedo lo manufactura uno mismo, no es que de verdad exista. A este respecto, quisiera traer a colación el siguiente aforismo: “...El cobarde se siente morir varias veces en la vida, mientras que el valiente sólo se muere una vez...”.
¿Quién no ha sentido miedo alguna vez? Él hace su aparición cuando menos necesitamos que lo haga, con tan sólo unos pocos minutos en nuestra mente ya puede apoderarse de nosotros y cuando nos percatamos de su presencia, ya es demasiado tarde y él ya tiene el control absoluto.
El miedo puede ser experimentado en diversas ocasiones, pero sin duda la más molesta es cuando se hace ver en aquellas circunstancias donde más necesitamos nuestro valor.
“Roberto” en una de sus sesiones, me comentó que era el mejor de su clase, tenía una de las escolaridades más altas de la universidad. Era un estudiante ejemplar, un verdadero ganador. Sus calificaciones le ofrecieron varias oportunidades laborales, oportunidades que una a una fue perdiendo, siempre por la misma razón. En sus entrevistas laborales siempre se ponía en blanco, toda su simpatía, inteligencia, ingenio, se evaporaban como por arte de magia. Y así como joven profesional, a pesar de poseer todas las cartas para ganar, se veía a sí mismo como un fracaso.
“Lucas” era un conquistador nato, todo un casanova, siempre obtenía a la chica que quería, nadie podía decirle que no. Se vio involucrado en varios romances pasajeros, amores de una noche. Conocía a una mujer atractiva, la seducía y luego de un fugaz encuentro, ya no quería saber más nada acerca de ella. Podríamos pensar que esta actitud frívola era lo que estaba buscando, sin embargo, este comportamiento le generaba un gran pesar. El amor verdadero le aterraba, no quería sufrir como lo había hecho su padre, quien había sido abandonado por su madre cuando Lucas tenía tan sólo seis años.

El miedo es una reacción natural, instintiva al peligro y es necesario que podamos sentirlo para sobrevivir como especie. Pero, ¿qué sucede con ese miedo paralizante que solamente estorba en nuestra calidad de vida?
Este miedo molesto proviene de varias fuentes, una de ellas es nuestra infancia. Tomemos por ejemplo el caso del amor, si nosotros vivimos en una familia donde nuestros padres eran infieles o tenían una relación violenta, es muy probable que cuando seamos adultos tengamos miedo de que nos suceda lo mismo, que queramos protegernos a toda costa del dolor que vivenciamos, que hasta lo tomemos como nuestro. Solemos apropiarnos de la angustia de nuestros padres, intentado hacer algo para que se sientan mejor o nos convencemos de que no tenemos más opción que correr con su misma suerte.
El miedo al éxito está también asociado a una baja autoestima y en algunos casos, incluso, es un temor a superar a los padres. Cuando se ha tenido padres que no han accedido a estudios, a oportunidades, el hecho de que en cierta forma ellos se sientan “mejores” que sus congéneres, es suficiente para estancarse y negarse las oportunidades que ellos si han tenido.
La persona más influenciable con la que hablaras todo el día eres tú. Ten cuidado entonces acerca de lo que te dices a ti mismo. Zig Ziglar
Hay muchas ocasiones en nuestra vida cotidiana que pueden suponer una fuente de miedo o ansiedad. El simple hecho de tener que hablar ante un grupo de personas o acudir a una reunión en la que no conocemos a nadie puede resultarnos angustiante.
Ante estas situaciones muchas veces reaccionamos intentando enfrentarnos a ese miedo. Para ello tensamos nuestro cuerpo, contenemos la respiración y nos decimos frases como “No hay que tener miedo”, “No seas estúpido” o “No es para tanto”. Este tipo de frases suelen tener el efecto contrario, ya que nos culpabilizan o ridiculizan sin buscar la causa de ese miedo ni la solución a esa situación. Es mucho más eficaz utilizar una estrategia de autoaceptación, misma, que explicaremos a continuación.
Cuando notes esa sensación de miedo o angustia, no luches contra ella. Acéptala diciéndote: “Sí, tengo miedo” y, en lugar de contener la respiración, respira de manera lenta y profunda, concentrándote en ella. Date tiempo para observar ese miedo, reflexionando sobre él sin dejar que te domine.
Intenta imaginar lo peor que pudiera ocurrir para aprender a afrontar esa situación y aceptarla. Por ejemplo, tengo que hablar en público y me da miedo. ¿Qué es lo peor que puede pasarme? Que me quede en blanco y no sepa qué decir. ¿Qué podría hacer en ese momento? ¿Disminuiría mi valor como persona por no ser capaz de sobreponerme en esa situación?
Habrá veces en las que no podamos superar del todo nuestros miedos, pero la mayoría de ellas, el hecho de aceptarlos y observarlos puede ayudarnos a conocer sus causas, darnos cuenta de que las consecuencias no serían tan terribles o incluso darnos cuenta de que esos miedos no tienen sentido y conseguir que desaparezcan.
No podremos vencer nuestros miedos negando la realidad o intentando evitarlos, porque tarde o temprano aparecerán. Si en cambio nos hacemos conscientes de ellos, nos liberaremos de gran parte de la presión. Por ejemplo, si tengo miedo a las alturas e intentó negarlo, el día que tenga que enfrentarme a una, no sabré cómo actuar y me quedaré paralizado. Si en cambio acepto que tengo miedo a las alturas, pero que eso no me hace peor persona, me sentiré menos presionado en esa situación y mis posibilidades de enfrentarme a ello con éxito aumentarán.
En resumen, no debemos negar nuestros miedos y decirnos a nosotros mismos que debemos relajarnos porque nuestro cuerpo no sabrá cómo hacerlo. La manera de conseguirlo es una respiración tranquila y controlada, abrirse al miedo para observarlo y conocerlo, imaginar lo peor que podría suceder y prever cómo afrontarlo.
Si aprendemos a aceptar el miedo y dejamos de torturarnos con fantasías de cosas terribles que sucederán (y que la mayoría de las veces son irreales), conseguiremos liberarnos de él. Podremos ver la situación que nos aterrorizaba de forma realista y sentir que volvemos a tener el control, lo que aumentará nuestra confianza y nuestra autoestima. En otras palabras, la clave es actuar, hacer algo para comenzar a construir nuestra confianza. Tampoco debemos sentirnos culpables o castigarnos por ser nuestros propios saboteadores, tenemos que identificar la raíz de nuestro miedo y estar determinados a luchar contra él, teniéndonos paciencia y buscando ayuda de ser necesario.
Uno siempre debe preguntarse, ¿vale la pena vivir con miedo, cuál es el beneficio que obtengo de esto? ¿Hay algo que pueda hacer para cambiarlo? ¿Por qué prefiero vivir desde la impotencia y no desde la plenitud?
El miedo puede ser superado, de hecho “Lucas” y “Roberto” lo han logrado. Uno debe estar dispuesto a trabajar en los obstáculos que quiebran la armonía de una vida que puede llegar a ser muy satisfactoria, si simplemente nos permitimos ser felices.

En definitiva, hay que desmitificar el miedo y reducirlo a lo que de verdad es: Una creación de uno mismo. Consecuentemente, uno puede vivir sin él. Lo malo es que uno se acostumbra a ser como es y le es muy difícil cambiar. Sin embargo, cuando uno entiende la realidad de la situación, la propia clarividencia en la conciencia, poco a poco, va transformando la realidad interna del ser y la va haciendo más racional que emocional. Con el tiempo y en el alejamiento de las visitas que uno hace al sistema emocional, uno se va racionalizando hasta el punto de poderse liberar del condicionamiento del miedo definitivamente.
Fuentes:
http://www.miautoestima.com
Lic. en Psicología Mariana Alvez 

martes, 19 de marzo de 2013

Comunicación no verbal. La importancia de los gestos.


Muchos gestos utilizados son comunes en la mayoría de los países, aunque otros pueden significar cosas distintas dependiendo de donde estemos.
Aunque el hombre lleva más de un millón de años utilizando este tipo de comunicación, ésta no se ha empezado a estudiar nada más que hace sólo unas décadas. El investigador Albert Mehrabian descompuso en porcentajes el impacto de un mensaje: 7% es verbal, 38% vocal (tono, matices y otras características) y un 55% señales y gestos. El componente verbal se utiliza para comunicar información y el no verbal para comunicar estados y actitudes personales. Este investigador, Albert Mehrabian, afirma que en una conversación cara a cara el componente verbal es un 35% y más del 65% es comunicación no verbal.
Muchos gestos utilizados son comunes en la mayoría de los países, aunque otros pueden significar cosas distintas dependiendo de donde estemos. Los gestos básicos suelen ser los que más universalizados están: mover la cabeza para afirmar o negar algo, fruncir el ceño en señal de enfado, encogerse de hombros que indica que no entendemos o comprendemos algo, etc. Otras veces, hay gestos que vienen heredados del reino animal, como puede ser enseñar los dientes en señal de enfado (agresividad).
Por regla general, cuando estamos mintiendo o forzando una situación, el cuerpo nos delata.
Aunque sepa que puede significar un determinado gesto, no caiga en el error de interpretarlo de forma aislada; es fácil que pudiera equivocarse. Los gestos se pueden fingir, pero no todo el cuerpo actúa de la misma manera. Las cejas, la risa, la pupila de los ojos y otros pequeños detalles seguramente nos delaten. Por regla general, cuando estamos mintiendo o forzando una situación, el cuerpo nos delata. Por eso las situaciones personales, se resuelven mejor cara a cara, que por teléfono y otro medio donde se puede esconder el cuerpo y perder una importante parte del mensaje (la parte no verbal).
"Los gestos también nos dan una idea de los modales de una persona".
Aunque el tema es amplio y daría para cientos de páginas, vamos a exponer los principales gestos y actitudes que nos pueden ayudar en nuestra vida cotidiana y en los negocios. La mayoría de los gestos y movimientos que utilizamos habitualmente, nos vienen condicionados por el entorno en el que nos hayamos criado. Los matices culturales, son de gran importancia en el lenguaje corporal. También el entorno familiar, tiene una clara influencia en nuestro comportamiento y en nuestra manera de "hablar con el cuerpo".
Hay algunos gestos que se utilizan de forma universal (con sus excepciones) para significar lo mismo. El signo de "OK", con varias teorías sobre su origen, aunque la más aceptada según nos informa uno de nuestros amables visitantes es una deformación de la expresión "all correct" en "oll korrect" que apareció en algunos periódicos estadounidenses y canadienses durante el siglo XIX. Otra teoría es que procede de la oposición al significado de "KO" (Knock Out). Significa que todo está correcto, aunque en determinados países se hace referencia a la homosexualidad por similitud del círculo formado con los dedos, y en otros países se utiliza para indicar algo nulo, inválido, cero o nada de nada. Otros autores afirman que el símbolo de OK, viene de 0 Kill, sin muertos en el frente, que era utilizado en la Guerra de Secesión Americana.
El conocido signo de la "V", como símbolo de la victoria o el triunfo, popularizado por Winston Churchill, en la Segunda Guerra Mundial, no significa lo mismo, si se hace con la palma de la mano hacia afuera, que significa victoria, que con la palma de la mano hacia adentro que significa un insulto obsceno. Otro conocido gesto, el dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo, que indica el acuerdo o desacuerdo. Pero en algunos países se utiliza para insultar, como en Grecia, y en otros solamente significa el número uno , como en muchos países de habla Inglesa (USA, Nueva Zelanda, Australia, etc). Hay muchas variantes de gestos con este dedo, como la conocida forma de la mano para hacer "auto-stop", pero no alargaremos más el tema.
Espacio personal
Sabemos realmente hasta donde acercarnos a una persona para charlar, para presentarla, etc. Todas las personas, según estudios recientes y según Allan Pease, tenemos nuestros territorios muy bien delimitados: la zona íntima, de hasta 50 cms. de distancia, donde se acercan las personas más allegadas (familia, amigos íntimos, etc). La zona personal hasta 125 cms. aproximadamente, distancia utilizada en reuniones, entorno laboral y social. La zona social, hasta los 2 ó 3 mts. más o menos, que es utilizada con personas ajenas a nuestro entorno (el cartero, un electricista, etc. y gente en la vía pública).
El tema de las distancias es de gran importancia a la hora de entablar un contacto o conversación con otra persona. Hay muchas personas que no les agrada que otros "invadan" su territorio o zona personal. Nunca le ha ocurrido que una persona se echa hacia atrás para mantener una distancia cómoda para ella. Este tipo de situaciones son muy variables en función del entorno (rural o urbano) y en función de la situación. Los que han crecido en zonas poco pobladas (núcleos rurales), suelen tener unas distancias más amplias en sus zonas (tanto íntimas, personales y sociales) que aquellas personas que han nacido en entornos con mayor densidad de población (generalmente núcleos urbanos).
Hablar con las manos
Quien no ha oído la expresión "hablar con las manos". Son fundamentales en la comunicación no verbal. Generalmente: palmas hacia arriba y abiertas, indican sinceridad, honestidad. Palmas hacia abajo, abiertas, significan una posición dominante y en ocasiones, poca honestidad (cuando se quiere mentir). Si cerramos la mano y apuntamos con un dedo, suele indicar una posición dominante y algo agresiva. En cuanto a los apretones de manos: cuando las manos están verticales, significa igualdad. Si nuestra mano está por encima, significa dominio, control, y si está debajo, sumisión, recato. Si se hace con fuerza significa seguridad.
El apretón de manos puede ir acompañado de otras acciones, como poner la otra mano encima haciendo un bocadillo a la mano de la persona saludada. Si se utiliza con gente conocida demuestra confianza; con gente desconocida el efecto es el contrario. Dar la mano y agarrar la muñeca o agarrar el codo, solo se debe hacer con personas conocidas o del entorno cercano. Dar la mano y agarrar el brazo o el hombro, solo debería hacerse en casos de gran amistad o relaciones muy personales, al tener que invadir la zona íntima de una persona. Estos gestos son interpretados como símbolo de honestidad y sinceridad en personas cercanas y el efecto contrario en personas desconocidas o recién presentadas.
Entrelazar las manos: puede ser a la altura de la cara, apoyados en la mesa, o de pié en la parte baja de la cintura. Según algunos estudios, parece ser que existe relación entre la altura de las manos entrelazadas y la actitud negativa. A mayor altura, mayor negatividad. Frotarse las manos: tiene un significado positivo, se espera algo bueno, una expectativa positiva, un buen entendimiento entre las partes. Juntar las yemas de los dedos de ambas manos, significa un alto grado de confianza en uno mismo, y una seguridad. Hacia arriba se utiliza cuando se opina sobre algo; hacia abajo se suele utilizar cuando se está escuchando.
Cuando cruzamos y agarramos nuestras manos por detrás de la espalda, denota un alto grado de seguridad en nosotros mismos y una clara posición dominante. En cambio, si lo que cogemos por la parte trasera son nuestras muñecas es signo de intranquilidad e inseguridad. Dicen que los pulgares representan la fuerza del carácter, por eso son utilizados para destacar ciertos gestos. Meterse las manos en los bolsillos dejando los pulgares fuera es signo de poderío, de dominación, de seguridad. Lo mismo pero más disimulado, si se meten en los bolsillos traseros. También cruzar los brazos dejando los pulgares fuera, es signo de actitud dominante.
"Las manos y el rostro son los que tienen mayor riqueza de matices a la hora de interpretar el lenguaje no verbal".
Se dice, que la cara es el espejo del alma. Pero es mucho más que eso. Cuando la mano tapa la boca, es señal de mentira. Tocarse la nariz de múltiples formas es indicativo de que se está contando algo falso, así como frotarse los ojos, indica lo mismo. Otros gestos que denotan mentira, o al menos que no se está siendo sincero son: rascarse el cuello, tirarse del cuello de la camisa, apretar los dientes, reírse con la boca muy cerrada y los dientes apretados, etc. No obstante, como se ha dicho anteriormente, los gestos no se pueden interpretar por separado para no obtener conclusiones erróneas.
Si se muerde las uñas, chasquea los dedos, o repica con ellos sobre la mesa, está dando muestras de inseguridad y de nerviosismo. Si apoya su barbilla sobre su mano, significa aburrimiento. Pero si apoya su mano con un dedo sobre la sien denota interés por el tema que se está tratando. También si pone su dedo sobre la mejilla denota un alto interés por el tema. Acariciarse la barbilla o apoyar el pulgar e índice en la barbilla, denota pensamiento, evaluación de la situación, toma de decisiones. Frotarse la cabeza o darse palmadas en ella denota enojo, enfado y otras veces un simple olvido.
Cruzar los brazos, es un signo inequívoco de actitud defensiva. Pero si lo hacemos con los puños cerrados, significa además una actitud hostil. Si los cruzamos dejando los pulgares fuera, entonces queremos demostrar superioridad. Si sólo nos agarramos un brazo, es signo de estar pendientes, expectantes. Duda entre cruzar los brazos y crear una barrera o soltar el brazo cogido demostrando confianza en nuestro interlocutor. Otras maneras de formar una "barrera", es sujetando algún objeto contra nuestro pecho (un bolso, un libro, una carpeta, etc.).
El cruce de piernas, al igual que los brazos, denota una actitud defensiva o de cierta desconfianza. Si los brazos, además, sujetan la pierna, significa una actitud cerrada, de terquedad, de inmovilismo. El cruce de piernas estando de pie denota actitud a la defensiva, pero si las mantenemos ligeramente abiertas denota actitud cordial, talante negociador y abierto. Si cruzamos los tobillos la actitud intermedia entre pasar a la defensiva (cruzar las piernas) y actitud de confianza (separar las piernas). Lo mismo puede significar colocar el pie en una varilla de la silla o en algún lugar semielevado (una actitud intermedia).
Los ojos muy abiertos, denotan sorpresa, admiración, mientras que los ojos más cerrados o forzadamente cerrados denotan desconfianza, seriedad, desaprobación. Las personas que miran a los ojos suelen inspirar más confianza y ser más sinceras que las que rehúyen la mirada. Según Allan P, la mirada puede ser: de negocios, la franja comprendida entre los ojos y la frente. Mirada social, que comprende la franja entre los ojos y la boca. Y la mirada íntima que comprende la franja situada entre los ojos y el pecho, pudiendo llegar a recorrer prácticamente todo el cuerpo. Las miradas de reojo suelen demostrar complicidad o una duda, en espera de analizar otro gesto o actitud.
Cuando fumamos, también se envían señales a nuestros interlocutores. Cuando se echa el humo hacia arriba, está demostrando un alto grado de seguridad y una actitud positiva. Cuando se echa al frente denota una actitud de entendimiento, de acuerdo con nuestro interlocutor. Y cuando se echa hacia abajo, denota una actitud negativa, de rechazo. Si se golpea muchas veces el cigarrillo contra el cenicero, es signo de inseguridad, de falta de confianza. También si se enciende un cigarrillo, y se apaga muy pronto a las pocas caladas, significa un deseo de terminar la conversación. Los fumadores de pipa, según algunos estudios, son más cautelosos y reposados para tomar las decisiones, que los fumadores de cigarrillos.
En determinadas ocasiones podemos observar que en algunas reuniones se imitan gestos seguramente de forma involuntaria. Esto significa que pensamos de la misma manera que la persona a la que estamos imitando algunos gestos. Es un signo de concordancia con las posturas, o también puede significar un paso de acercamiento a las posturas de su interlocutor. Es una manera de tratar de ganarnos la confianza de nuestro interlocutor. Hay que procurar no imitar de forma voluntaria todos los gestos, ya que podría volverse contra nosotros, y entrar en actitudes más desafiantes y negativas, lo que no sería nada bueno.
Aunque sería tema para cientos de páginas, los gestos son tan variados como las personas, y como las situaciones en las que nos encontremos. Por ejemplo, apoyar la patilla de las gafas en la boca, significa que estamos pensando o evaluando una determinada propuesta, o que necesitamos más tiempo para evaluarla. Mirar por encima de las gafas, puede interpretarse como una actitud de incertidumbre o desconfianza, como si deseáramos un análisis más profundo de la situación. Las actitudes no verbales, como hemos visto pueden darnos unas buenas pistas a la hora de saber que actitud tienen nuestros interlocutores en muchas conversaciones y reuniones.
Fuente: http://www.protocolo.org

lunes, 11 de marzo de 2013

¿Por qué mentimos?


Las razones profundas de un recurso efectivo, pero doloroso para el otro
Para conseguir cosas, o para no perderlas o para hacer más bella la realidad. Muchas son las causas de la mentira. La cuestión es saber por qué la decimos y qué cosas “disfraza” ella de nuestra vida.
Solemos decir que odiamos la mentira, que no la toleramos, sin embargo nadie deja de decirlas. La usamos para obtener algo, para no perderlo, o simplemente como manera de embellecer o disimular algunos aspectos poco atractivos de la realidad. Según Watzlawick hay una “realidad inventada”. La mentira es uno de los recursos propios de la especie, todos los animales engañan, pero sólo nosotros, poseedores del lenguaje, podemos mentir.
La definición de mentira
Según el diccionario de la Real Academia es: “Expresión contraria a la verdad”. Mentira deriva de mens, que en latín significa mente, pues lo falso es pura invención de la mente. Mentir: “Dar a entender algo que no es verdad/ inducir a error, engañar”.
Nosotros para entendernos y compartir un código común diremos que la mentira es aquella falta intencional a la verdad. Si la mentira, o el ocultamiento se convierten en una práctica habitual, o centra la vida del individuo como es el caso de los secretos familiares, las consecuencias para la salud pueden llegar a ser graves. Una vida tejida con una trama de mentiras y ocultamientos equivale a una vida no saludable, con consecuencias psíquicas y somáticas, porque implica sostener ideales de bienestar a costa de un profundo miedo y una gran desconfianza en la propia capacidad para enfrentar las cosas. Por otra parte si alguien jamás hubiera mentido, en caso que eso fuera posible, estaríamos frente a alguien que todavía no se ha individualizado como persona. La mentira individualiza al niño, lo separa de su madre en tanto sujeto diferente a ella. Esto de alguna manera lo intuyen los adultos que suelen festejar esa picardía del niño.
LA HISTORIA DE LA NO VERDAD
• La historia de la humanidad comenzó con una mentira, y según la Biblia es la responsable de nuestra caída. Pero no en todas partes el juicio es tan negativo.
• En el Corán se dice: “La mentira es más un arte, una cualidad, que un pecado… cuando la verdad no trae más que sufrimientos”.
• Tampoco nos podemos olvidar de un clásico de la literatura oriental “Las mil y una noches” donde la mentira bien contada salva la vida de la protagonista y de otras doncellas.
• En Occidente la mentira no tiene tan buena prensa, quizás porque el concepto de verdad y la posibilidad de poseerla ha dado poder a muchos.
MENTIRA Y GÉNERO
Siendo como es un producto de nuestra mente, y por lo tanto de nuestra historia, de nuestras creencias, de nuestros vínculos, no es lo mismo la mentira de la mujer que la del hombre. Es imposible decir quién miente más si el hombre o la mujer, lo que sí podemos afirmar es que son mentiras diferentes.
LA MENTIRA EN LA MUJER
• Las mujeres somos más proclives a mentirnos a nosotras mismas porque socialmente estamos atravesadas por exigencias que, muchas veces van en contra de nuestros intereses e instinto.
• Se dice que la mujer es antes que nada “madre” y esto implica alguien heroico, generoso, capaz de prodigarse hasta el sacrificio, que su mayor ambición es servir al otro, y su satisfacción es dar felicidad a quienes ama. Ha sido educada para dar, ya sea a sus padres, hermanos menores, esposo, hijos. Durante siglos una buena mujer era la que no tenía deseos propios, de ahí que tuvo que aprender a resignarlos, aguantarlos, cuando no a disfrazarlos.
• El problema es que nosotras compramos ese ideal y muchas veces no sólo le mentimos a los otros para no defraudar sus expectativas, sino que también lo hacemos con nosotras mismas. Las mujeres pasamos sin solución de continuidad de “Santas“ a “Brujas”.
• Una mujer convencida de que si piensa primero en ella, es “egoísta”, una mujer para quien la rivalidad entre mujeres es inconcebible, una mujer que se exige satisfacer las expectativas de todos los que ama, esa mujer no puede sino mentirse.
• Para que podamos ser sinceras en primer lugar tenemos que habilitar nuestros deseos, y sentimientos.
• Decimos que las mentiras de las mujeres suelen ser emocionales porque lo que las ha puesto en juego suelen ser sentimientos: de envidia, humillación, celos, bronca que no nos atrevemos a mostrar para no caer en la polaridad temida y rechazada: la bruja.
LA MENTIRA DE LOS HOMBRES
• El hombre, por lo general, miente para sacar ventaja, para eludir responsabilidades, o para no tener que decir abiertamente que no.
• En general no vive sus mentiras con culpa porque las considera una necesidad y hasta es probable que ni siquiera considere que esté mintiendo.
• Al estar más disociado, sus mentiras quedan prácticamente encapsuladas, eso significa que no complican el resto de las áreas de su vida.
• Claro que hay casos en que toda la vida es una mentira, pero esto ya excede la mentira normal y entra en lo patológico, como es el caso de la película: “El Adversario”.
SUS EFECTOS EN EL OTRO
• Por lo general la mentira enoja y produce dolor, y no sólo porque el destinatario de la mentira se siente confundido y haya perdido con su interlocutor un código común, sino porque se siente excluido, se le ha roto la ilusión de unión con la persona que le mintió. De ahí que las mentiras más dolorosas son las que nos dicen las personas muy cercanas y amadas.
• La fantasía de ser uno con el otro, de que no hay nada que lo separe, se ha roto. Quien miente sabe que el otro es diferente a él, que está fuera y puede ocultarle el contenido de sus pensamientos. Aunque el motivo de la mentira sea no perder al otro, porque se lo ama y valora, en el instante que una persona miente está dejando a su interlocutor fuera de sí, se produjo un quiebre entre ambos.
• Hay veces que los destinatarios de las mentiras son cómplices del mentiroso.  Saben que le están mintiendo y no quieren descubrirla. En general, esto obedece a la comodidad, o al miedo.
• Por último ¿qué pasa con los que desconfían permanentemente, los que buscan pruebas de todo? Éstos probablemente jamás se hayan sentido unidos a nadie. Son los desconfiados, que permanentemente se sienten excluidos, y es probable que desde esta postura, utilicen ellos mismos la mentira como recurso.
¿POR QUÉ MENTIMOS?
… para conseguir algo que creemos no poder lograr por otros medios.
La mayor parte de nuestras mentiras obedecen al impulso de aparentar lo que no somos; y éste no es asunto menor, pues parece indicar que la mentira supone el reconocimiento implícito de la propia insignificancia (supuesta o real), la vaga sospecha de no ser, por uno mismo, suficientemente merecedor de interés o atención. Alguien lo bastante satisfecho de sí  no necesita recurrir a la mentira para adornarse con cualidades imaginarias o para desfigurar hasta la exageración las existentes. Es por eso que para algunos la mentira es una forma pervertida de la humildad (Alfonso Fernández Tresguerres).
Para no pagar precios.
Para no renunciar.
Para conseguir cosas.
Para proteger un mundo de ilusión.
Para crear un mundo perfecto.
Mentimos cuando carecemos de recursos frente a una realidad determinada, por eso no son las situaciones las que nos llevan a mentir, sino nosotros quienes despojados de otras herramientas apelamos a ella para no aceptar una frustración.
Cuando una madre le dice a su hijito que el abuelo se fue al cielo, no lo hace por el niño tal como ella pretende, sino por ella, ya que le resulta insoportable la idea de la muerte.
Para no perder, sea lo que fuere esté en juego: estima, honor, consideración, amor, dinero, trabajo, etc.
Mentimos siempre por nosotros mismos, pero pocos son los que asumen esta verdad, en general decimos que lo hacemos por el otro, o porque las circunstancias lo requerían.
De esto podemos deducir una primera premisa:
“Siempre que mentimos lo hacemos por nosotros mismos”.
CÓMO DESCUBRIRNOS A PARTIR DE LAS MENTIRAS:
Cuando alguien nos mienta, o nosotros lo hagamos pensemos:
¿Cuál es el propósito de la mentira?
¿Qué quiere obtener, o qué no perder?
¿Qué recurso debería tener para no mentir?
¿Qué fantasía hay detrás de la mentira?
¿Qué ilusión está preservando?
¿Qué pasaría si renunciara a aquello que intenta preservar o ganar?
Es importante tener en cuenta que la mayoría de las veces descubrimos que los efectos de la verdad son menos catastróficos de lo que creemos.
Fuente:
http://www.revistabuenasalud.cl/por-que-mentimos/
Asesoramiento: doctora Graciela Moreschi, médica psiquiatra.

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Cómo comunicarme con mi hijo?


Durante los primeros años la relación con los hijos resulta tranquila. Ellos disfrutan estando con sus padres, les admiran y les cuentan todo. Es la época ideal para sentar las bases de una buena comunicación, antes de que sean adolescentes.
Ser capaz de comunicarse con los hijos, es quizás una de las habilidades más importantes que deben de tener los padres. Si los hijos saben que pueden compartir con sus padres sus sentimientos, se sienten valorados y seguros. La buena comunicación es esencial para enseñar a los hijos a auto valorarse, a resolver problemas, y a llevarse bien con los demás.
La comunicación comienza muy pronto, cuando nuestro hijo no ha adquirido todavía el lenguaje, a través de la comunicación no verbal entre madre e hijo: balbuceos, risas, llantos etc. A partir de que el niño habla, 2, 3 años, comienza la etapa ideal para asentar el vínculo de la comunicación. Se puede ya compartir sentimientos, deseos, fantasías o miedos. Cuanta más intimidad se comparta en la familia, la comunicación se hace más constante y permanente, más duradera y más difícil de destruir.
La comunicación cuando los hijos son pequeños es esencial porque, cuando los hijos crecen, disminuye el control que los padres ejercen sobre ellos. Cuando los padres dejan de tener influencia directa en el entorno inmediato del niño, cuando los amigos ocupan un papel importante, lo más efectivo es un diálogo abierto y sincero. Si los padres no tienen capacidad para comunicarse con los hijos, se ven atrapados en una lucha constante de poderes.
"Me cuesta comunicarme con mi hijo, y eso que me intereso mucho por lo que hace, pero nunca sigue mis consejos ni confía en mí cuando tiene problemas." ¿Te has sentido así alguna vez? ¿Crees que necesitas revisar la manera de comunicarte con tu hijo? Escuchar atentamente es el primer paso que nos permitirá conocer qué preocupa al niño y cuál es su estado emocional.
¿Alguna vez te preguntaron cuando eras pequeño, si tenías algún problema? Pues los niños también tienen problemas. El mundo emocional del niño es tan o más complejo que el del adulto, lo que dificulta el entendimiento entre ambos y hace imprescindible que los padres aprendamos el arte de la comunicación para garantizar que decimos lo que queremos decir y, a la vez, escuchamos lo que realmente el niño siente y quiere decir. Esto puede parecer una insignificancia, pero en las relaciones cotidianas, los conflictos, la sobrecarga de trabajo y el cansancio ponen las relaciones entre padres e hijos en constante jaque.
Nosotros, como adultos, confiamos nuestros sentimientos, problemas y ansiedades sólo a aquella o aquellas personas que sabemos que realmente nos prestarán toda su atención y nos escucharán más allá de las palabras. A los niños les ocurre lo mismo. Y cuanto más pequeño es el niño, más necesita que prestemos oídos y atención a sus conflictos cotidianos por mucho que a nosotros, en ocasiones, nos parezcan insignificantes.
Las palabras que utilizamos como respuesta a las explicaciones de un niño pueden facilitar que continuemos el diálogo o bloquearlo. Veamos el ejemplo siguiente:
Santiago es un niño de 4 años, y al salir de clase la maestra le dijo a su madre:
- Hoy he tenido que castigarle con otros niños en unas sillas aparte porque no querían volver del recreo.
Su madre podía haber contestado:
- ¿Cómo es eso Santi? Debes hacer caso a tu maestra y entrar en clase cuando ella lo dice.
Y ahí se habría acabado la conversación. La madre no habría dejado espacio para la comunicación ni de los sentimientos ni de la situación personal vivida por el niño en el recreo.
Veamos cómo respondió su madre y qué sucedió:
Maestra: - Hoy he tenido que castigar a Santiago con otros niños en unas sillas aparte porque no querían volver del recreo.
Madre, tomándolo en brazos y alejándose: - ¿Cómo te has sentido cuando la señorita te ha castigado?
Santiago: - Mal, muy mal.
Madre: - ¿Por qué crees que te ha castigado?
Santiago: - Porque no entrábamos en clase. Pero es que yo estaba jugando con mis amigos en el tobogán y no quería entrar.
Madre: - ¿Y crees que tenías que entrar o quedarte en el patio?
Santiago: - Tenía que entrar.
En el primer diálogo, para el niño, la intervención de su madre resulta vacía de contenido puesto que él ya ha llegado a la conclusión de que debe entrar en clase cuando la maestra lo llama , sin embargo, no se toma en cuenta cómo se ha sentido, cómo ha vivido la situación. Mientras que, en el segundo, lo que el niño recibe es: "A mi madre realmente le interesa lo que siento y lo que pienso".
Existe una tipología de padres basada en las respuestas que ofrecen a sus hijos y que derivan en las llamadas conversaciones cerradas, aquellas en las que no hay lugar para la expresión de sentimientos o, de haberla, éstos se niegan o infravaloran:
Los padres autoritarios:
Temen perder el control de la situación y utilizan órdenes, gritos o amenazas para obligar al niño a hacer algo. Tienen muy poco en cuenta las necesidades del niño y transmiten el mensaje de que los padres no están interesados en lo que el niño sienta o tenga que decir. Se erigen en la autoridad por la fuerza.
Los padres que hacen sentir culpa:
Interesados (consciente o inconscientemente) en que su hijo sepa que ellos son más listos y con más experiencia, estos padres utilizan el lenguaje en negativo, infravalorando las acciones o las actitudes de sus hijos. Comentarios del tipo "no corras, que te caerás", "ves, ya te lo decía yo, que esa torre del mecano era demasiado alta y se caería" o, "eres un desordenado incorregible". Son frases aparentemente neutras que todos los padres usamos alguna vez. El problema es que sean tan habituales que desmerezcan los esfuerzos de aprendizaje de nuestro hijo y le conviertan en una persona dubitativa e insegura.
Los padres que quitan importancia a las cosas:
Es fácil caer en el hábito de restar importancia a los problemas de nuestros hijos, sobre todo, si realmente pensamos que sus problemas son poca cosa en comparación a los nuestros. Comentarios del tipo: "¡bah, no te preocupes, seguro que mañana vuelves a ser amigas!", "no será para tanto, seguro que apruebas, llevas preparándote toda la semana". Pretenden tranquilizar inmediatamente a un niño o a un joven en medio de un conflicto, pero el resultado es un rechazo casi inmediato hacia el adulto que se percibe como poco o nada receptivo a escuchar. Con este tipo de respuestas sólo lograremos alejar a nuestro hijo de nosotros y comunicarle que no nos interesan ni sus problemas ni sus sentimientos o que los consideramos de poca importancia, opinión de la que es fácil derivar "luego, yo tampoco les intereso".
Los padres que dan conferencias:
La palabra más usada por los padres en situaciones de "conferencia o de sermón" es: deberías. Son las típicas respuestas que pretenden enseñar al hijo en base a nuestra propia experiencia, desdeñando su caminar diario y sus caídas. "Deberías estar contento, la fiesta de cumpleaños ha sido un éxito" o "deberías saber que tu profesor sólo quiere lo mejor para ti". Así estamos dejando de escuchar y de interesarnos por lo que realmente el niño o el joven está sintiendo o pensando. Después de respuestas de este tipo, nuestro hijo dará media vuelta y probablemente pensará: "ya está otra vez diciéndome lo que tengo que hacer, ¡qué molesto es eso!".
Escuchar es un arte que implica en la misma proporción a la razón y al corazón. Descuidar uno desnivelará la balanza y perderemos el equilibrio necesario entre la corrección y la ternura, o entre la educación y el amor. Escuchar ha de implicarnos totalmente. Cuando nuestro hijo se acerca lloroso, apesadumbrado, disgustado, dolido o desengañado, debemos no sólo escuchar las palabras, sino también conectar con él (lograr empatía). Miremos sus ojos, su corazón, sus sentimientos y emociones más profundas y sintámonos seres privilegiados por poder estar a su lado y ser con nosotros con quienes comparte sus ansias y desvelos, y démosle entonces las palabras de aliento y el abrazo necesario que les lleve a poder VIVIR Y APRENDER como seres autónomos y emocionalmente estables.
Pequeños consejos para mejorar la comunicación entre padres e hijos:
Poner en práctica estas recomendaciones mejorará el clima familiar para facilitar la comunicación y la confianza entre niños y adultos, entre padres e hijos, y acercará posturas.
- Al dar una información, busca que siempre sea de una forma positiva.
- Obedecer a la regla de que "todo lo que se dice, se cumple".
- Empatizar o ponernos en el lugar del otro.
- Dar mensajes consistentes y no contradictorios.
- Escuchar con atención e interés.
- Crear un clima emocional que facilite la comunicación.
- Pedir el parecer y la opinión a los demás.
- Expresar y compartir sentimientos.
- Ser claros a la hora de pedir algo.
La mayoría de problemas del día a día de la convivencia familiar se resolverían, si nos esforzáramos por tener una buena comunicación con nuestros hijos. Hay muchas formas de hacerlo. Se puede hacer con un gesto, se puede hacer con una mirada de complicidad, se puede hacer con la palabra, escuchando música, leyendo, haciendo deporte...También nos podemos comunicar silenciosamente. Sólo contemplando unos padres junto a la cama de un hijo enfermo, mimándolo o dándole la mano vemos el máximo de comunicación. El silencio se hace necesario por el reposo de su hijo, pero la comunicación no debe faltar.
Fuente: