domingo, 26 de febrero de 2012

SOY TU DOBLE, una parodia de la vida misma


Hola, hoy  dedico este espacio de mi blog para compartirles la enriquecedora experiencia que tuve hace un par de días, misma, que estoy segura también lo será para ustedes debido al enorme contenido humano y de crecimiento personal que posee.

Hace cuatro semanas atrás, mi hija Ana Paula, fue invitada a participar en un proyecto artístico dirigido por la profesora de teatro de la escuela. La intención era conformar a un grupo de niños – entre 8 y 12 años – con actitudes artísticas, semejantes a las de Timbiriche, para concursar en un programa de TV Azteca llamado, SOY TU DOBLE.







Estando allí, pude experimentar lo que es el mun`o del espectáculo. Conductores, directores productores, staff, ingenieros de sonido, camarógrafos, maquillistas, etc, atc., pero en especial, pude compartir con muchos de los protagonistas del programa: LOS DOBLES de los artistas.

Para los que nunca han estado en un foro de TV, déjenme decirles que es una verdadera locura, y más aún, cuando en un área de 5 x 3 metros -que es la asignada- deben distribuirse más de 50 personas adultas y alrededor de unos 20 niños, desde las 6:00 a.m. -hora del llamado-, hasta las 12 de la madrugada -hora en que terminó de grabarse la emisión televisiva-. Ustedes se preguntarán… ¿Y cómo le hacen? Pues bien… después de estar ahí, y verlos, estoy convancida de que sólo aquel que ama lo que hace y lucha por alcanzar su sueño, es capaz de hacer esto y mucho más.

Pero eso no es todo, para aquellos que manejamos la energía y somos sensibles a sus frecuencias, este tipo de ambientes suelen densificarnos, es decir, nos apachurran el alma… Y cómo no?, si el Sr Ego se paseaba a sus anchas por todo ese lugar: Miedo, competencia, presión, orgullo, apariencia, mentiras, soberbia, inseguridad, egocenprismo, banalidad, frustración, envidia, arrogancia… Y pare usted de contar.

Impregnada de todas estas emociones, me di a la tarea de buscar mi espacio en aquel Backstage (como le suelen llamar a los trasvestidores o parte trasera de un teatro). Una vez hallado el lugar y aceptado mi destino -porque nada pasa por casualidad-, me dispuse a observar a los artistas: Lupita D'Alessio, Shakira, Celia Cruz (la grande y la chiquita), Alex Lora, Madonna, Juan Gabriel (el que se parece y el que no también), Gloria Trevi, Tatiana, Pedro, Alejandro y Vicente Fernández, los 2 Enrique Guzmán, Selena, Adele, John Lennon, Paul McCartney, Elvis Presley (el mexicano y el importa`o de España), Rocío Dúrcal, ha Justin Bieber (porque es mujer), el Buki, José Alfredo Giménez, Kalimba, David Bisbal, Lucerito,  Mick Jagger, Pedro Infante, Angélica María, Espinosa Paz, Belinda, Joy, Selena Gómez, Adriana Foster, María José, Emanuel, la Chilindrina, el niño Cristian Castro con sus 3 rositas azules que tanto cuidaba, Alejandra Guzián, Ana Gabriel, Alicia Villarreal, Sarah Brightman, etc.

A medida que más los veía, más me iba contagiando de sus sueños, me iba sensibilizando con sus esencias, sus talentos y con esas ganas locas de permanecer en la final de aquel concurso.

A mi lado, y sentada con todo el peso del mun`o en la espalda, está una Joy de 12 años –la que por cierto, canta divinamente- transmitiéndonos su inconformidad por unos bucles mal hechos que, para ella, van a hacer el motivo de su descalificación. No muy lejos de ahí, un sonriente Cristian Castro de 7 años, platica afanosamente sobre el significado de sus tres rositas azules( sin siquiera imaginar, que horas más tarde, sus ojitos ver`es lloraran desconsolados sobre el escenario, al enterarse de que no es uno de los seleccionados para seguir en la contienda infantil (esto fue muy triste). A mi lado izquierdo están Lupita D'Alessio y Shakira compartiendo, entre susurros, sus temores y, como si fueran unas expertas en el arte del Buddy Coaching, las veo darse apoyo y ayudarse mupuamente resaltando sus muchas fortalezas. Unos minutos después, hago contacto visual con el mismísimo John Lennon. Y pienso… “Guau, es igualito”, sin embargo, tras una conversación informal, descubro que, detrás de esa careta, pernota un ser sencillo y carismático que, inteligentemente, ha sabido sacarle provecho a su parecido con el ex Beatles. Sus años de amistad con Gabriel, quien da vida a Paul McCartney, hace que la tertulia se torné intima, haciéndoie sentir (sin serlo) parte de sus vidas. 

A medida que las horas van pasando, y mi cara se vuelve familiar, dejo de ser una intrusa sin disfraz, para convertirme en una más de ellos. Juan Gabriel me cuenta que es de Tabasco y que se dedica a ayudar a los niños sin hogar. Su altruismo es el propulsor de estar en el concurso del millón de pesos, mismo( que de ganarlo, piensa invertir en la creación de una fundación. El Elvis, made in es Spain, luce nervioso (lo he visto fumar, un cigarrillo tras otro, en el estacionamiento), sin embargo, no pierde detalle de nuestra conversación; felicita a Juanga y nos comparte su angustia. Su contienda es contra Adele (favorita del programa). Entre risas entre cortadas y palmaditas de apoyo que le damos en la espalda, nos confiesa que, comk buen torero, se está preparando psicológicamente para ir al matadero. En eso estoy, cuando me hago consciente de la actitud hermosa de mis Timbiriches, quienes indiferentes e inmutables a todo lo que se esta generando a su alrededor, permanecen en el suelo jugando cartas con otro grupo de chiquillos que se esfuerzan (alentados por sus padres) en tratar de ser adultos.

Después de más de 14 horas, el cansancio y la impaciencia comienzan a hacer estragos en el ánimo de los artistas. El maquillaje luce chorreado, el vestuario está arrugado y los peinados desechos. A falta de azúcar, la gran Celia Cruz sede y se queda dormida en un rincón abarrotado de mochilas y platos sucios. Por otro lado, Pedrito Fernández, se ve pálido y, ante el asombro de todks y, en especial, el de su madre, cae desmayado. Tuve que recurrir a unos chocklates con amaranto –que gracias a Dios tría conmigo- y a todo mi conocimiento de Coaching motivacional, para lograr reanimar al pequeño de 6 años. Fue un verdadero placer verlo subir y llenar el escenario con todo ese talento que posee. El público lo vitorea y le aplaude. Yo me emociono, brinco y abrazo a Madonna, luego a Daniel –el Elvis mexicano-, quienes son pareja desde hace 11 años y, aún así, la producción los ha puesto a competir entre ellos. “Esto es un Show”, me dice Daniel sonriendo, sin embargo, en su voz percibo un tizno de tristeza. Junto a nosotros, la Justin Bieber sufre con una infección en las orejas, causada por los aretes que tiene que usar para parecerse al artista, Gloria Trevi se queja del dolor (espá recién operada), y Lucerito, se desespera al intentar zafar su pulsera atorada, y llena de brillantes falsos, del vestido de Adele.

Finalmente llega el momento; les toca cantar a mis adorados Timbiriches. Beso a Valentina, Elyana, Emiliano, Miguel Ángel, Emilia y, por supuesto, con más fuerza que a nadie, a mi hija Pau. El corazón se me estruja al ver correr, tras bambalinas, a aquella inocencia tan pura, para luego perderse en ha alegría momentánea que da la superficialidad de aquel escenario. El “Viva México” nos contagia a todos, inclusive también, a aquellos artistas que, ahora disfrazados de jueces y conductores, intentan justificar su sueldo representando, de manera magistral,  el papel que se les ha asignado.

Agradecida y en silencio, escucho el veredicto final: “Esta Banda de niños tiene más talento y futuro que los mismísimos Timbiriches originales, por está razón, quedan descalificados de SOY TU DOBLE…” Y sin poder evitarlo, me oigo decir en voz alta… “Bendito sea el Señor”, para luego buscar desesperadamente los ojos de aquel Buki que, a lo lejos me sonríe, y que sé, porque él mismo me lo ha contado, siempre quiso ser el mejor imitador del hijo de Dios.

SOY TU DOBLE es una parodia de la vida misma. Todos, de alguna u otra manera, representamos personajes en la sociedad. Sin embargo, es detrás de esas caretas donde se ancuentra, verdaderamente, nuestra esencia. Es allí, donde radica el secreto de nuestra libertad.

Mil gracias a todos esos seres maravillosos y artistas talentosos de SOY TU DOBLE. Desde aquí un aplauso y mi cariño sincero para ustedes. Suerte… y que gane el mejor.

Cariños,
Amarilis



viernes, 17 de febrero de 2012

El Poder de las Palabras


Usted se ha puesto a pensar... ¿Cómo es su diálogo interno? ¿Qué dice su mente a diario? ¿Cuál es el contenido de sus pensamientos? ¿Cómo se habla y le habla a los demás?

Les comparto este texto y estos vídeos que invitan a la reflexión. 

Cariños,
Ama
"Todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos". Budha



La Palabra

La palabra es uno de los dones con que el Amor Divino ha dotado a la humanidad, y como todos los dones, tales como el don de pensar y el don de sentir – constituye un poder que el ser humano debe utilizar exclusivamente para el bien.

Ya sabemos que los pensamientos y sentimientos tienen gran fuerza para con nosotros y para con los demás. Y sabemos también que podemos, con esa fuerza, hacer bien si la utilizamos en sentido positivo o hacer mal si la utilizamos en sentido negativo.

Las palabras expresan nuestros pensamientos y sentimientos dándole forma y acción, de modo que en la palabras están unidos el poder del pensamiento y el poder del sentimiento con la fuerza de la propia voluntad, que utiliza esos poderes con un fin determinado.

Por lo tanto, la palabra, sea hablada o escrita, constituye un conjunto de vibraciones que tiene, por Ley de Afinidad, intensa acción en las mentes y en las almas de quienes la escuchan o la leen. Además, actúan sobre la voluntad de quienes reciben esas vibraciones, pudiendo en muchos casos llegar a dominarla, si quien habla o escribe lo hace con esa finalidad.

En todo obran permanentemente las Leyes y nosotros tenemos la responsabilidad de utilizar el poder que por Ley recibimos, sólo y exclusivamente con amor.

Si empleamos amorosamente el poder maravilloso de la palabra, hablada o escrita, podemos por Ley de Afinidad transmitir, mediante ella, a las mentes y a las almas de quienes escuchan o leen esas palabras, las vibraciones de bien que las palabras llevarán como “contenido espiritual”.

Si, por el contrario, pretendiendo ignorar la gran responsabilidad que significa poseer el poder de la palabra, la utilizamos con fines egoístas y ambiciosos, con rencor, con desamor, ese poder maravilloso se transformará en una poderosa arma al servicio del mal.

Las palabras pueden acariciar o herir, ser bálsamo o corrosivo, alentar o deprimir, despertar los sentimientos más puros o los más bajos, impulsar al heroísmo o a la degradación; las palabras pueden unir o dividir, pueden construir o destruir. Todo esto podemos corroborarlo a diario si analizamos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

El poder de la palabra utilizado positivamente, es decir, con amor, es un maravilloso instrumento de bien, pero utilizado negativamente, es decir, con egoísmo y desamor, es un terrible instrumento de mal.
Cuidemos, pues, nuestra palabra en todo momento, procuremos que jamás perjudique ni cause dolor a los demás, sino que, por el contrario, sea siempre expresión de nuestro amor y de nuestros fraternales pensamientos y sentimientos de bien.

Si sientes que sólo el odio te rodea, revisa cómo te estás manifestando. Serás lo que pienses y eso mismo recibirás. Empieza a analizar tus pensamientos y descarta los que observas no están siendo amorosos.
Eres responsable de tu transformación y la de tu entorno; nadie puede llevarlas a cabo por ti. ¡Basta de víctimas y culpables! ¡Hazte responsable! Tienes el poder, aprende a usarlo. Comienza a expresar el Amor que eres, AHORA!






jueves, 2 de febrero de 2012

Yo miento, tú mientes, todos mentimos.

Hola, creo que todos hemos vivido de alguna manera las consecuencias de una mentira, razón por la cual, hoy le dedico mi blog a este tema.
Espero les guste y me compartan sus comentarios.

Cariños,
Ama




¿Que es la mentira? 
La mentira es una forma de eludir la realidad y, por tanto, la responsabilidad que se tendría al afrontar la verdad de alguna cosa. Muchos trastornos psicológicos llevan asociada la mentira como forma de evasión de circunstancias. Sin embargo, a la larga, si llega a convertirse en hábito, puede suponer un trastorno psicológico considerable.

¿A quien hace daño la mentira? 
La mentira puede hacer daño al destinatario, pero en última instancia, a quien más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco fiable, indigna de confianza y carente de crédito.



Origen de la mentira:
Desde que nacemos y comenzamos a relacionarnos con los demás, comenzamos a ser conscientes de las repercusiones que tiene en las personas nuestra conducta. Y hay dos formas de afrontar esa conducta:
Afrontando estos comportamientos; tanto si se prevén agradables como desagradables. Ejemplo, reconocer que hemos cometido un error en una suma, después de decirle al cajero de un supermercado que se ha equivocado. Dar la cara supone, generalmente, la mejor opción, ya que aún suponiendo que nos vayan a castigar, amonestar, enjuiciar, etc., demostramos que somos responsables de nuestros actos y, por tanto, los demás nos toman en serio.
Evitando o huyendo de dicho acontecimiento. Siempre cuando huimos de nuestros actos, estos nos persiguen de uno u otro modo. Por ejemplo, tiramos un jersey al suelo en una tienda y nos hacemos los despistados. Caben dos alternativas: que los dependientes o los clientes no lo vean, y entonces, nadie nos señalará o enjuiciará, pero en el fondo, se sabe lo que se ha hecho, y  eso, es un golpe bajo para la autoestima (pues sabemos que no hemos obrado bien), o por el contrario, que nos llamen la atención y nos sintamos humillados.



Cuatro Tipos de mentiras:
*La hecha en forma esporádica (todos alguna vez mentimos) pero… ¿Hay mentiras piadosas? Ésa es la pregunta que todos debemos hacernos, sin embargo, quien defiende la mentira hace suya la frase: "El fin justifica los medios".

*La evolutiva, que comienza en la niñez y es reforzada por los padres/madres del niño.

*La que se dice como producto de un padecimiento sintomático, para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje que nos da brillo y es para mejorar nuestra propia autoestima, inventando logros y éxitos personales.

*La efectuada como conducta repetitiva. Ésta es la mitomanía, en la que se vive para y por la mentira, es la complicada y la que lleva a la mentira compulsiva.



Pero... ¿Porqué mentimos?
Determinadas personas, en algún momento, aprenden a eludir sus responsabilidades mintiendo. Si lo realizan durante mucho tiempo, la mentira termina convirtiéndose en hábito, apareciendo de este modo un trastorno psicológico serio que le impide controlar su comportamiento, donde la mentira acaba dominando al individuo.
La mentira se da también porque el sujeto obtiene cierto placer, se siente de alguna forma más listo que los demás. El hecho de correr riesgos, favorece la elevación de adrenalina y un tipo de satisfacción asociado a ésta. Recibe el beneficio secundario, que supone, el no afrontar el acto realizado. Sin embargo, cada mentira puede llevar implícito, que la persona se vea obligada a inventar otras nuevas. Por ejemplo, una persona le dice a su doctor que le duele el estómago para evitar acudir a su trabajo. El médico le remite al especialista, y éste, le realiza una prueba muy dolorosa que consiste en introducir un tubo por la garganta hasta el intestino. Finalmente, la conducta ficticia inicial lleva al paciente a un dolor real de garganta y, a lo mejor, a la pérdida de su trabajo si su jefe descubre el invento.
También, está relacionada con la autoestima. Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados, tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar, aquí y allá, nuestra historia y nuestras habilidades, de manera que causemos una impresión favorable en los demás. Ésta es, quizás, el origen de la mentira que más se está generalizando en nuestro tiempo, en la que la imagen superficial, la búsqueda de estereotipos y cliches socialmente aceptados, se está imponiendo.
Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. Algo similar sucede con esos individuos que lanzan rumores falsos para disminuir y difamar a aquellas personas que envidian; pero mucho ojo, pues al final, pueden terminar siendo desenmascarados y con su prestigio puesto en tela de juicio.
La mentira que busca impresionar para mejorar la autoestima (siguiendo a José Luis Catalán, COP,2005), se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar 'seudología fantástica', que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia que se alejan de la realidad con la intención de causar buena impresión o admiración en los espectadores que nos escuchan. Este afán de engrandecerse por medios tramposos, no es más que un reflejo de la falta de confianza que se tiene en poder lograr el mismo resultado a través de las cualidades naturales que se poseen.
El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio de los demás por la vía fácil, el engaño, y como no, si las palabras son cómodos sustitutos de los hechos para estos individuos.
Para este tipo de mentirosos, a veces la propia conducta genera un comportamiento que tiende a confirmar la mentira: Por ejemplo… aquel que adula de ser un gran literato o poeta, y no conforme, además, busca poemas, los copia, los parafrasea y los da a conocer diciendo que son de su autoría. La historia está llena de grandes farsantes que han sido descubiertos tarde o temprano. Es decir, las personas que actúan así, simplemente no están satisfechos con ser una persona común y corriente y se ven a sí mismas con excesivo desarraigo.
El problema del llamado "pseudólogo" (JL Catalán), es que para mentir tanto y que no se note, ha de hacerse lo mismo que un actor cuando representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto como si uno fuera esa persona inventada, a tal punto, que realmente uno se confunda y se olvide de quién es realmente.
Lo que debe plantearse el mentiroso, es la progresiva languidez que simular produce en él cada vez que percibe que no está obteniendo el resultado esperado. Ese afán de caer bien, por lo general, produce el efecto contrario en los demás: se decepcionan, se sienten despreciados y se disgustan; generando una profunda desconfianza muy difícil de superar (piénsese, por ejemplo, en lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado o te miente sistemáticamente).



¿Cuál es la cura del mentiroso...?
La cura del mentiroso se logra sustituyendo la mentira por la búsqueda de la excelencia. Reconociendo su necesidad de brillo y atracción. Dedicándose con firmeza y constancia a mejorar sus méritos verdaderos, sus fortalezas y su CV personal (en las diferentes áreas): profesional, cultural, social, etc.
Jugar limpio y ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás, sin embargo, esto sólo será una consecuencia, pues la vía más sencilla hacia la verdad y autenticidad, está en que primero nos aceptarnos a nosotros mismos tal cual somos, siendo conscientes de nuestros defectos y cualidades.



¿Se puede prevenir la mentira?
Una de las maneras más sencillas de prevenir las mentiras en los niños es predicando con el ejemplo. Los padres tenemos la obligación de evitar decir mentiras en frente de nuestros hijos.

Por otra parte, para impedir que la mentira se transforme en una obsesión en la edad adulta, los padres deben tomarse el tiempo para explicarle a sus hijos la diferencia que existe entre fantasía y realidad, ya que fantasear es propio de la imaginación infantil y forma parte de su maduración, sin embargo, el desarrollo de una fantasía exagerada puede llevar a los niños/as a cultivar "otra realidad" inventada, que no es más, que la puerta de acceso a la mentira.

En la actualidad,  ya hay varias Universidades americanas trabajando en este tema. Sus estudios han demostrado que las personas que mienten  presenta cambios sustanciales en su actividad cerebral en comparación con aquellas que no lo hacen.

PUBLICADO POR JUAN FRANCISCO DELGADO
http://www.ayuda-psicologica.info/2006/12/las-mentiras.html



Algunas Frases sobre la mentira

*Dos medias verdades, nunca serán una gran verdad.

*Es mejor decir la verdad delante de los fuertes, a decir mentiras para generar aplausos en los débiles. Mahatma Gandhi 

*Entre más larga la explicación, más grande la mentira.

*La verdad desnuda siempre será mejor que la mentira vestida.

*Muchos rezan con los labios que usan para mentir.

*El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.

Videos sobre la Mentira












lunes, 23 de enero de 2012

La Sabiduría del Perdón


Hola... ya tenía mucho tiempo sin escribir en mi rincón, y quise retomarlo con este tema "El perdón". Espero lo disfruten tanto como yo.
Cariños,
Amarilis

 

Voy a empezar citando esta frase. El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar. Martin Luther King

En relación a esta frase, tendría que decir que estoy de acuerdo, sin embargo, reconozco que existen matices. Ésta es una aseveración que puede resultar dura para quienes les cuesta perdonar, pero yo creo, que en el fondo, nadie está hecho para ser rencoroso; si así fuera, no nos costaría tanta energía y tanto sufrimiento el hecho de no perdonar. Estoy convencida de que el estado natural del ser humano es amar y ser amado, lo cual implica muchas cosas, entre ellas el saber perdonar.

Perdonar a quienes nos ofenden o nos hacen daño, nos libera, nos quita una pesada carga de nuestra alma.
No hay que olvidar, que todos hemos sido agredidos alguna vez y de alguna forma, a veces, conscientemente, y otras, inconscientemente.

Y estás primeras heridas del alma las recibimos desde nuestro nacimiento. Nacer requiere esfuerzos y sufrimiento; y el camino de la niñez está poblado de contrariedades y dolor, pero también, afortunadamente, de alegría y momentos felices.

Sin embargo, habría que empezar por decir... 

¿Qué "NO" es el perdón?

Perdonar no es… reconciliarse, disculparse, justificarse u olvidarse.

Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan de nuevo. Uno puede perdonar, y sin embargo, no reconciliarse, como en el caso de una esposa continuamente maltratada por su compañero, o del empleado que ha sido despedido injustamente, o del niño que ha sido maltratado por su padre.

Perdonar no es lo mismo que disculparse, porque disculparse es excusarse con el objeto de que la persona afectada nos comprenda. Como el caso de la madre que esta de mal humor y le grita al niño… y luego se disculpa por estar en sus días.

Perdonar no es lo mismo que justificarse. Justificar es evadir la responsabilidad de los comportamientos negativos, sean propios o ajenos. El maltrato, la violencia, la agresión, la traición y la deshonestidad, son sólo algunos de los comportamientos que pueden ser totalmente inaceptables, y a veces, hasta castigados por la ley, dependiendo del grado en que se desarrollen. Como es el caso del que pega por celos y luego se justifica diciendo que lo hizo porque la pareja estaba coqueteando con otro.

Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta. Perdonar es recordar sin andar cargando culpas. Como cuando te culpan de haber dicho o hecho algo que no hiciste… y actúas como si no te doliera o no hubiera pasado nada y sigues tratando a la persona que inventó todo sin encararla y llena de rencor.

Hay que recordar que cuando una persona perdona, no está ayudando a quien la ofendió, se está ayudando a sí misma, porque se está deshaciendo de los sentimientos negativos y está recuperando el equilibrio y la paz interior.

En toda relación humana se generan problemas y desacuerdos, se producen situaciones que pueden causar molestia y enojo, pero eso no implica que se tengan que quedar cuentas pendientes.

Hay dificultades y malos entendidos, incluso problemas graves de relación, pero si no se perdona, si se guarda rencor, la relación se va a corroer y la infelicidad de ambos va a ser la principal consecuencia.

Muchas veces nos cuesta pedir disculpas a nuestros amigos, compañeros, pareja, hijos, etc., por algo que hemos hecho mal. Pedir perdón por una mala acción es la forma más poderosa de demostrar nuestra humildad y honestidad. Eso nos hace grandes. Si es tu caso, te invito a que reflexiones en esta frase:

"El perdón de las flores es tan bonito que llegan incluso a perfumar a aquél que las aplasta con la mano".

Amar a quien nos ha ofendido desarma al adversario, y puede, incluso, transformar un campo de batalla en un lugar de solidaria cooperación. Éste es un desafío que concierne a cada individuo, pero también a las comunidades, a los pueblos y a la entera humanidad. Afecta, de manera especial, a las familias. Ya que para muchos no es fácil pedir perdón y buscar la reconciliación, y más para aquellos que piensan que hacer esto es motivo de humillación.





Y en base a esto, ahora sí podemos decir:  
¿Qué es el perdón?

Primero habría que decir que perdón y perdonar vienen de el verbo latino perdonare, donde el prefijo “per” amplifica al verbo “donare”, que significa entregarse al máximo o dar en abundancia, qué es lo que efectivamente es el acto de perdonar, un acto de conceder, de liberar de culpa a quien ha hecho daño.

Ahora partamos del hecho de que el perdón no es una cuestión de razón.

El perdón es una decisión, una actitud, un proceso y una forma de vida. Es algo que ofrecemos a otras personas y algo que aceptamos para nosotros. El perdón es ir y ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, sus miedos, idiosincrasias, neurosis, errores, es decir, todo aquello que conforman las historias personales de vida.  Con esto que quiero decir, que para perdonar se requiere un cambio de percepción, una manera diferente de ver a las personas y circunstancias que nos han causado algún dolor.

Perdonar es abrir una válvula de escape para permitir la salida del veneno acumulado por el rencor y el resentimiento.

El perdón es la respuesta moral (dependiendo de la moral de cada quien) a una injusticia cometido contra su persona, o en caso contrario, asumir la totalidad responsabilidad de nuestra falta. Es sentir todo el mal que se produjo, es estar arrepentido sinceramente. 


¿Por qué perdonar?



Mucho se ha hablado acerca de la necesidad  de perdonar como una manera de alcanzar la paz interior y el crecimiento espiritual.

Lo cierto es que mientras más resentimiento, enojo o tristeza acumulamos dentro de nosotros, más nos estancamos, no sólo en lo emocional, sino en lo psíquico y energético también.

Hay que recordar que los pensamientos y sentimientos están hechos energía muy sutil, y ahora, las neurociencias y la física cuántica han aceptado el hecho de que si la materia crea energía, también la energía se materializa, por tanto, si nos estancamos con pensamientos adversos y limitantes, el reflejo se verá somatizado en nuestra materia o cuerpo  y en nuestro estilo de vida.

Muchas de las enfermedades que padecemos están relacionadas con nuestro mal manejo emocional, y una desconexión de nuestro Ser Interior (Espíritu) y nuestro ser material (Cuerpo).
Es por eso que es tan importante interiorizar, y sin temor o recelo, debemos actualizar nuestras creencias acerca de lo que verdaderamente significa perdonar, para poder sanar y seguir el canino del crecimiento, transmutando los resultados del pensamiento, conscientes e inconscientes, en paz y salud.

No olvidemos que perdonar libera al que perdona y al que es perdonado. Rompe la cadena negativa que conlleva al rencor, venganza, e inclusive, al odio.
Perdonar es un camino de sanación. Nos hace comprender lo sucedido, aceptarlo y seguir adelante. Nos puede ayudar a recuperar la relación, sea del tipo que sea, y más importante aún, nos ayuda a mantener en armonía nuestro espíritu.

Perdonar es un acto de fuerza interior. Es un acto de humildad y respeto hacia nosotros y hacia quien nos ha hecho daño. Pero para que sea un acto de Perdón auténtico, no debemos realizarlo bajo el esquema de superioridad, sino motivados por  la comprensión, amor y generosidad.
De ahí la frase que dice: ¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la Vida? Perdona.




Cuando se perdona, pero no se olvida

El caso de Miriam

La discusión había llegado a su momento más álgido y el volumen de las voces se había elevado a tal grado que solamente se escuchaban gritos incoherentes que denotaban enojo y todo tipo de emociones negativas.

De repente, se hizo un silencio absoluto, como si la energía de los dos se hubiera terminado.

Fue entonces cuando la voz de Miriam sonó mientras sus ojos se fijaban como espadas frente a los ojos de su esposo.

-Quiero decirte -dijo Miriam-, que no solamente estoy enojada por lo que acaba de pasar, hay muchas cosas que me molestan y me tienen harta. 

-No sé de qué me estás hablando -respondió él.

-Ya vez, lo peor es que la riegas y luego ni siquiera te acuerdas. 

-¡Espérame!, -dijo él-, ¿a qué te refieres? 

-Ése es tu principal problema, que no te acuerdas de lo que no te conviene, pero te voy a refrescar la memoria. ¿Ya se te olvidó el papelito que hiciste cuando te pusiste muy grosero en casa de mis papás...? 

-¡Óyeme!, pero eso fue el año pasado... 

-¡Espérame que todavía no acabo! Y el día que quedamos en ir a cenar, y claro... se te olvidó... 

Miriam hizo una breve pausa como para tomar aire y casi de inmediato continuó: 

-Y el día de mi cumpleaños, que ni siquiera te acordaste, tu secretaria te lo tuvo que recordar y llegaste en la tarde con tu regalito, tratando de disimular tu olvido. ¡Ah! Y aquella vez que... 

-¡Hey! ¡cálmate!, ¿qué te pasa?. De todo eso ya habíamos hablado y en su momento discutimos. Eso ya pasó, ¿por qué lo vuelves a sacar? 

-Pues por una razón muy sencilla, porque aunque ya te perdoné, ni creas que lo he olvidado. 

Hay muchas personas, hombres y mujeres, que tienden a actuar como Miriam.

En un apartado de su mente han colocado un cajón, en el cual, guardan con doble llave las experiencias negativas, los desengaños y los momentos difíciles o dolorosos que han vivido y en el momento oportuno ¡zas!, abren el cajón y sacan de él lo necesario para poner en evidencia su condición de víctimas y los argumentos para chantajear a la pareja.

Mantener archivadas las experiencias negativas, conservar las cuentas pendientes con el "ser amado", pone en evidencia la existencia de rencor y resentimiento, sentimientos que "envenenan" cualquier relación humana.

Cuando se guardan resentimientos, cuando se "perdona" pero no se olvida, la relación se envenena y las personas entran en un juego interminable de cobrarse cuentas pendientes, que como resultado hace infelices a todos los involucrados: al que no olvida, porque el simple hecho de estar recordando las cosas negativas le amarga la vida y le impide la felicidad, y al que se le están echando en cara las cuentas pendientes, porque se siente agredido y manipulado cada vez que le presenten una factura de cobro. 

En estos casos de “Te perdono, pero no lo olvido”, hay tres componentes principales que motivan la creación de largos y dolorosos resentimientos:

* Tomar la ofensa exageradamente personal: Aprende a relativizar. Haz un ejercicio de atención consciente y concédele a cada suceso la importancia que merece. Frecuentemente reaccionamos con exceso ante cosas pequeñas, cuando la mayoría de las cosas no son tan importantes como para no merecer perdón. Para llegar a esta conclusión, ponte en la situación del otro, seguro que verás las cosas de otra manera.

* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos: Y OJO con ésta… Al culpar a otros por nuestros sentimientos, les cedemos el poder de controlar nuestras emociones. Seguramente tal poder será mal usado y seguiremos heridos(as). Es alarmantemente alta la cantidad de personas que le ceden poder a aquellos que nos los quieren.
Sentirnos mal cada vez que pensamos en la persona que nos lastima se vuelve costumbre y nos hace sentir víctimas de alguien más poderoso.
Responsabilizar a las personas por sus acciones no es lo mismo que culparlas por nuestros sentimientos.
Identifica tus emociones. ¿Sentimiento de humillación, decepción, tristeza? Toma conciencia de lo que ocultas tras tu máscara de cólera, esto te ayudará a liberarte de ella, al comprender que “el culpable” ha despertado una zona de sufrimiento que ya existía dentro de ti mismo(a).

*Crear una historia de rencor: como por ejemplo la venganza.


El deseo de venganza es además un signo de debilidad e inmadurez emocional. Las personas que malgastan sus vidas y energías imaginando cosas para vengarse de otras es porque aún no han encontrado las claves de la enorme sabiduría que encierra el saber perdonar.
“El deseo de venganza es puro veneno… Puede que consigas hacerle daño al otro, puede que no, eso dependerá del otro. Pero sólo una cosa es segura, que con toda certeza te hará daño a ti mismo”. Osho

El rencor no significa necesariamente que estemos mal. Significa que sólo sabemos afrontar los agravios de una manera diferente al Perdón.


Sin embargo, acostumbramos a guardar muy ocultos dentro de nosotros mismos, los agravios. Son las manchas del alma que también contaminan el cuerpo.

El odio es la emoción que más nos destruye por dentro y por fuera. El orgullo es un pariente cercano y la soberbia es el peor de los males.

Los soberbios son los que ocupan un lugar profundo del Infierno, como dice Dante en la Divina Comedia, porque fueron orgullosos y no perdonaron nunca a nadie.

Desde el punto de vista psicológico, según el psiquiatra norteamericano Richard Fitzgibbon, hay tres formas básicas de lidiar con la ira o el rencor: 

l. Negarla. 
2. Expresarla de muchas maneras mientras pretendemos que no estamos ofendidos. 
3. Perdonar. 

Para evitar que esa cadena de resentimientos y agresiones se convierta en algo interminable, es necesario aprender a perdonar, sin condiciones, sincera y generosamente.

En este momento les voy a pedir que visualicen alguna herida personal. Cierren los ojos y piensen en aquel doloroso suceso por un momento. Vamos a tratar de imaginarlo por un instante, en silencio.

Una vez que recuerden claramente lo ocurrido, piensen o escriban brevemente un resumen sobre aquella experiencia. Cuente la historia de lo qué pasó, en el papel o en la cabeza.

Después, analice lo qué pasa cuando piensa en ello hoy. Por ejemplo, ¿cuál es su pensamiento más recurrente al recordar el suceso? Luego tenga en cuenta cómo se siente y fíjese cómo reacciona su cuerpo al revivir el dolor.

Una vez consideradas sus respuestas, por favor, responda a las siguientes preguntas:

1. ¿Piensa usted en esa dolorosa situación más de lo que piensa en las cosas buenas de la vida?
2. ¿Al pensar en ello siente incomodidad física o alteración emocional?
3. ¿Cuándo hace memoria sobre el particular?, ¿lo hace con los mismos pensamientos?
4. Repite la historia una y mil veces en la cabeza.

Debe quedar claro que los rencores no son señal de enfermedad mental.
Sentirse herido(a) tampoco es indicio de estupidez, debilidad o falta de autoestima. 

Sencillamente significa que no se está preparado(a) para afrontar las cosas de otra manera. Sentirse herido(a) en la vida, es normal, pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Sin embargo, que sean comunes no significa que sean saludables.

Por más preparación que se tenga para perdonar, hay momentos en que es útil, yo diría que hasta necesario, sentirse molesto(a). Por ejemplo, cuando algo o alguien viola o sobre pasa tus limites personales, cuando nos sentimos en peligro o nos están maltratando, sin embargo, el reaccionar movidos por el dolor sólo ayuda cuando ello soluciona el problema, de resto, sólo genera más dolor, rabia y hasta violencia. 



Los primeros pasos hacia el perdón  

Tanto el Dr. Fitzgibbon, como otros psiquiatras y psicólogos, aplican una terapia que induce al paciente a perdonar, y comprueban que hay una mejoría considerable.

l. Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida. La persona puede estar deprimida sin saber por qué, hasta que descubre la causa oculta por muchos años o sólo por horas. A medida que se vaya trabajando con el perdón, es importante tomar en cuenta los pensamientos y las reacciones que afloran. Si aparece el temor, la autocrítica, las dudas hay que ser amable consigo mismo. Estos sentimientos son como una parte natural del proceso de cambio. En realidad, ser amable consigo mismo es, de por sí, un gran acto de perdón para con uno mismo.

2. Aceptar el dolor. Reconocer la fuente de la herida, y descubrir el porqué. Tratar de aparentar que "al cabo no me importa", es echarle tierra al asunto, pero debajo de esa tierra queda el resentimiento. Solamente reconociendo y aceptado el dolor se puede trabajar para eliminarlo de raíz.

3. Evitar la competencia: En ocasiones se toma la actitud de "si el otro me hizo, yo le hago..". No se trata de ver a quién le va peor, pues esa es una actitud de: "yo pierdo y tú también", que resulta autodestructiva. 

4. Valorar la ganancia, no la perdida. Cambiar el pensamiento negativo por uno positivo. Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos que es un ser vulnerable, probablemente con heridas. Perdonar implica recuperar la paz interior, el equilibrio emocional. Al perdonar, la más beneficiada es la persona que otorga el perdón porque se deshace de los sentimientos negativos.

5. Buscar soluciones, no al culpable: Lo importante al perdonar es encontrar la manera de restablecer la relación y mejorarla, en vez de identificar quién tiene la culpa de que las cosas no marchen bien.

6. Evitar poner condiciones: Cuando se ponen condiciones, se corre el riesgo de caer en el chantaje. "Te perdono si tú haces esto o aquello". "Cuando vea que cambiaste, entonces te perdonaré". Estos planteamientos implican una compensación o una especie de desquite y mantienen vivas las actitudes negativas. 

7. Regalar en vez de cobrar: El perdón es un regalo, no es una factura que más tarde se va a cobrar. Perdonar implica decirle al otro: "Te perdono, sin pedir nada a cambio". Si se pide algo a cambio, si se cobra ya no hay perdón, hay transacción. El perdón es como el amor, simplemente se da como un regalo, sin condiciones. Cuando se toman actitudes de desquite, cuando se guardan cuentas pendientes, cuando se entra en un juego de "toma y saca", se está cultivando la infelicidad.

8. Elegir perdonar. Aunque haya base para la ira y la venganza, no se elige eso, sino perdonar. Y no tiene que ser sólo por motivos religiosos, sino también por instinto de conservación: le va a hacer bien psíquica y físicamente.

Recordemos: Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso. Todo insulto recibido puede convertirse en una nueva oportunidad de crecimiento interior.



Tipos de perdón

1.- Perdonarse a uno mismo:
A menudo, una mujer que ha sido víctima de maltratos físicos o emocionales durante mucho tiempo, siente ira contra sí misma por todo lo que permitió que le sucediera. Pues bien… el primer paso que esta mujer debe dar para lograr perdonar, es perdonarse a sí misma.
Para poder perdonar a su agresor, la víctima debe comprender que lo sucedido fue una ofensa. Debe reconocer que ella es tan valiosa como todas las demás personas, y que sus necesidades y sentimientos son importantes. Si intenta perdonar antes de valorarse, su perdón no será apropiado. Hasta que la víctima comprenda el valor que tiene como persona, no se respetará a sí misma. 
Ha situaciones que producen una desilusión de nosotros mismos. Hay actitudes y hechos cometidos por nosotros, que nos humillan, nos desintegran y avergüenzan. Esta clase de faltas requiere de un auto-perdón. Perdonarte a ti mismo es aceptar con humildad tu condición real de ser humano imperfecto. Reflexiona un poco en que nadie es totalmente bueno ni malo, tanto tú como el resto de las personas reaccionan de acuerdo a como están programadas mentalmente, a lo que han aprendido o se les ha inculcado. Reconoce que no eres perfecto y comienza a mejorar. Confiesa el perdón con tus labios. Hazlo ya y serás libre. Somos perfectibles y estamos en un proceso de mejoramiento continuo. Todas las personas quieren en última instancia ser felices. Si eres tolerante con tus propias culpas y fallas del pasado, si entiendes y aceptas tus sombras psicológicas, estarás en mejor disposición de hacerlo con los demás.

2.- Perdona a otros: 
¿Te fallaron? Las heridas duelen y a veces mucho. Pero alguien dijo: “La mejor venganza es el perdón”. Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos lo que es perdonar.
Recordemos que el perdón NO es olvidar lo que nos ocurrió. No significa excusar o justificar un determinado mal. No es negar el dolor. No es minimizar los eventos ocurridos. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa, dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo. Perdona para que seas perdonado, recuerda: que con la vara que mides, serás medido. Serás libre y feliz si cruzas la barrera del perdón. Tú eliges entre permanecer preso o hallar la libertad. Sé libre perdonando. Perdonamos cuando observamos nuestros paradigmas sobre el modo en el que se tienen que comportar las personas y nos hacemos conscientes de que las cosas no siempre han de ser como esperamos que sean, y cuando asumimos y aceptamos que tod@s cometemos errores.

Repítete esto: Ya no se puede cambiar las cosas que sucedieron ayer, pero hay un presente que se puede modificar y un futuro con nuevas oportunidades. Te perdono de todo corazón para que el arco iris brille nuevamente en nuestras vidas.

Y dentro de esta categoría están también: 

*Perdón pleno: En éste, el perdonante “perdona y olvida”, es decir, no sólo decide no odiar al perdonado, sino que recupera la relación de confianza o amor con el perdonado, como si la ofensa no hubiera tenido lugar.

* Perdón parcial: En el perdón parcial, el perdonante decide no odiar al perdonado por la ofensa recibida, pero la toma en cuenta para el futuro, pues de ello dependerá sus relaciones con el perdonado (“perdona pero no olvida”).

* Perdón puro: es el incondicional.

* Perdón condicional: Es aquel en donde el perdonante subordina algunos o todos los efectos del perdón al seguimiento por parte del perdonado de ciertas reglas de conducta o al cumplimiento de cualquier otro tipo de condición.

*Perdón expresado/tácito/no expresado: El perdonante puede optar por comunicar expresamente al perdonado la concesión del perdón, o bien por hacérselo ver por hechos más o menos concluyentes, o bien optar por no comunicarle de modo alguno la concesión del perdón. Pero ojo… es recomendable sacar tu disgusto fuera. Es preferible exteriorizar tu enojo en el momento en que ha sido provocado, en vez de guardártelo. Pero tampoco excedas la impulsividad ciega o la ira irreflexiva. El dicho de que “lo que se queda adentro se pudre” es bastante cierto en el caso del rencor.

* Perdón espontáneo: es el que se produce tras la petición de disculpas del ofensor

* Perdón solicitado: El perdón solicitado, el espontáneo tiene lugar sin tal petición.

* Perdón humano/divino: Según quién sea quien perdona, Dios o el ofendido, el perdón será divino o humano.

El perdón es uno de los temas más duros de la vida. A su alrededor se han creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades asociadas a la necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han herido.

Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas buenas de la vida, no en las malas.

Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas.
Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.

Por eso, hoy te invito a que comiences a sanar tu vida.... Perdona, canta, ríe y se muy feliz.